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La mentira: amiga del caos y de la desarmonía

La mentira: amiga del caos y de la desarmonía
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Mentiras en la verdad

“22. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,

  1. y renovaos en el espíritu de vuestra mente,
  2. y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.
  3. Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.”

Efesios 4: 22-25

 

Dando continuidad a la serie de la serie de los nuevos pecados capitales del siglo XXI, la cual hemos arrancado con la pérdida del sentido de trascendencia como el primer pecado capital de la época en la que vivimos, hoy seguimos con el segundo pecado capital: la pérdida del sentido de la verdad.

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Es importante recordar, tal como lo mencionamos el anterior artículo, que los pecados capitales, sean los ya creados en la antigüedad o los que aquí hacemos mención, no existen en las Escrituras. Más bien nos sirven como reflejo o puntos de partida a través de los cuales nos alertan cuáles son los errores o pecados de mayor incidencia en nuestras vidas.

 

Como un pequeño repaso de lo que publiqué la semana pasada, el término pecado “capital” viene del latín “caput” o “capitis” que significa “cabeza” en traducción literal, y se les dio este nombre por la función principal que ejerce la cabeza en el cuerpo humano, donde prácticamente es la región más importante del cuerpo, y a través de este paralelismo se concluye que son pecados a los que hay que darles atención. No se quiere decir, con ellos, que son los pecados más importantes, tampoco los únicos pecados, sino que estos pecados “cabezas” disparan a otros pecados en nuestras vidas.

Los invito a leer el artículo anterior, donde se expone la pérdida del sentido de trascendencia, para que puedan comprender con mayor precisión lo que se quiere lograr con esta pequeña serie.  Lo pueden acceder desde este link: La Inmanencia.

Hoy discutiremos algo sobre la verdad. Y para esto, nada mejor que ir al principio de todo.

 

Leamos Génesis 3:1-3:

Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?

2.Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; 3.pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. 4.Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; 5.sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.”

 

Nos encontramos con la estrategia de la serpiente es atacar la verdad, desautorizar la verdad, desviarla. En otras palabras, lo que hizo fue afirmar que la verdad absoluta no existe.

Es interesante, ¿no es cierto? Pese a que Dios le haya dicho que pudieran comer de todos los árboles del bosque y del campo y de todo lo que pudiesen llegar a ver con excepción de uno porque si comiesen del fruto de ese árbol, la verdad absoluta era que iban a morir. En seguida la serpiente los persuade, al decir que pueden comer del árbol y nada les pasaría.

Las consecuencias de este hecho son conocidas: el hombre ha muerto y en ese momento, el hombre se separa de Dios; su descendencia ha heredado su condición espiritual.

Lo ocurrido entre la serpiente y el hombre, ha sido aprendida por éste, y vivimos unos entre los otros constantemente con la ausencia de la verdad, es decir, la mentira. La mentira siempre esclaviza. La mentira siempre mata.

No Mentira, sí verdad

El segundo capital del siglo XXI es la pérdida del sentido de la verdad. Hoy reina, por todos lados, por todos los rincones, la mentira. Por eso Jesús, la provesión de Dios, la salvación de Dios, la verdad absoluta que trae libertad y vida, dijo en en Juan 8:31-32:

31. Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32. y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Jesús vino a libertarnos de la esclavitud. A libertarnos justamente de la mentira. ¿Cómo podemos atacar la mentira en este tiempo, que permea absolutamente toda la sociedad?

La respuesta es: con Jesús. Él es la verdad, el mayor concepto de lo que es la verdad.

En los últimos años, cada vez más el relativismo tiene espacio en nuestra sociedad occidental. La verdad religiosa es relativa, pues hay que respetar a todos los tipos de creencias, encima en una época de la conocida “nueva-era” donde se mezclan conceptos de varias religiones y cada día se da la luz a una nueva creencia. La verdad moral es relativa pues hay que respetar el pensamiento de cada quien; asimismo, lo correcto y lo incorrecto quedan sujetos a la interpretación individual de cada persona. El desarrollo de pensamientos modernos como el matrimonio sexual, la liberación legal del aborto o el uso de algunos tipos de narcóticos cada vez son más corrientes en nuestra sociedad.

 

Prácticamente, todo lo mencionado se aparta de lo ideal establecido por el Señor alrededor de toda su palabra, y no podría faltar en esta lista la famosa mentira, quizás la más antigua de todos los pecados.

Siempre será mentira

No es la intención de este artículo discutir, en ese momento, ninguno de los temas propuestos arriba, pero no nos omitiremos al decir que  no estamos de acuerdo con dichos puntos.

El hombre, cada vez más, está hundido en la inmoralidad, y la falta de la moral hace que no se haga ningún juicio respecto de sus propias actitudes.

 

Si todo lo mencionado ya se está en discusión, cosas que durante siglos se mantuvieron firmes y constantes (por lo menos en la comunidad occidental) por tener como eje la voluntad de nuestro Señor, imagínense qué pasará con la verdad hablada, lo verbal, lo que sale por nuestras bocas. Nuestras lenguas están enfermas. El mentir se volvió común. Irónicamente, es uno de los más grandes casos de hipocresía actual: todos* afirman que mentir es malo, pero mienten por salvarse o por conveniencia y no les gusta cuando se les mienten. Una actitud inmoral, egoísta, hipócrita, esclavizante (pues para sostener una mentira hay que seguir mintiendo) y, por supuesto y más importante de todo, pecaminosa.
*: una generalización, pues obviamente hay excepciones, para la gloria de Dios.

 

¡La verdad absoluta existe! ¿Pero qué dice esa verdad absoluta? Dice que la vida es sagrada. La familia es sagrada. Que la sexualidad es sagrada. Que el trabajo es sagrado. Que la propiedad es sagrada. Que el dinero es sagrado.

Pero si nos desvinculamos de la influencia de los principios bíblicos, lo sagrado desaparece.

 

Esto es lo que ha pasado a nuestra cultura, sociedad en estos últimos años. En el siglo XIX, alguien sacó a Dios del centro de la escena, diciendo: “Dios ha muerto.” Y a partir del siglo XX se empiezan a vivir las consecuencias de una sociedad que vive en la ausencia de Dios.

En el siglo XX murieron más personas que en todos los siglos anteriores, por ejemplo.

 

Mentira de un profesionalAdemás, las más importantes universidades del mundo enseñan que la verdad es relativa. Los graduados salen de estas universidades con muy buenos conocimientos técnicos, pero les falta valores. Actúan según sus propios valores, sus verdades, porque no hay verdad absoluta, sino que cada uno construye y vive de acuerdo a su propia verdad. Cada tanto nos damos cuenta de personas muy bien instruidas en situaciones vergonzosas. Políticos, que son nuestros representantes, los que llevan el país hacia el progreso o al fracaso, metidos en escenarios de desvíos de dinero, robos, corrupción; médicos, personas las cuales las tenemos por muy conocedoras e inteligentes, por lo difícil y largas que son sus carreras de estudios, metidos en escenarios de asesinatos, sobredosis por la poca preocupación con el buen ejercer la profesión y el cuidado de la vida, violación de pacientes (usualmente ocurrente en el área ginecológico); abogados, jueces y maestros de la ley vendidos y perdidos en sus propios “valores”, etc. La lista puede aumentarse, si esta fuera la intención.

 

Por eso es importante volver a Éxodo capítulo 20. ¿Qué se cuenta allí? Los diez mandamientos. La base de los valores, de la verdad, que es el noveno mandamiento:

No hablarás contra tu prójimo falso testimonio. Ex 20:16

Dí siempre la verdad. Vive de acuerdo a esa verdad.  

  Truth and lies

 

En el medio cristiano no estamos exentos de esto. Hay muchos esposos que le mienten a sus esposas. Esposas que le mienten a sus esposos. Padres que le mienten a sus hijos, e hijos que le mienten a sus padres. Afuera, políticos que le mienten a sus ciudadanos… realmente la lista es muy larga.

Es importante destacar que mentir no es solamente falsear la verdad, sino que también ocultarla. Silenciarla, omitirla. Debemos tener un compromiso con la verdad.

Hoy no se le da el espacio o la importancia a la mentira referente al espacio o tamaño que realmente tiene u ocupa.

 

Alguien se tomó el trabajo de listar las mentiras más contadas. Veámoslas:

  1. “Te juro que no se lo voy a contar a nadie.”
  2. “Te llamo mañana.”
  3. “Lunes que viene comienzo con la dieta.”
  4. “Mañana te pago.”
  5. “No te va a doler.”
  6. “Me voy, se me hizo tarde.”
  7. “Llámame en 5 minutos, que estoy en una reunión.”
  8. “Justo estaba pensando en vos.”

 

I doubt it

Tratemos de imaginar el costo que tiene la mentira, porque la mentira tiene un costo muy alto: ¿Estarías dispuesto a operarse con un cirujano que se copiaba en la universidad? ¿Estarías dispuesto a comprar un departamento en el piso 25 a un ingeniero o arquitecto que falsificó el
título? ¿A cruzar un puente hecho por un ingeniero que daba el presente a través del compañero?

Me imagino que no, ¿verdad? La respuesta es unánime entre los lectores, me imagino: esas mentiras pagan un costo muy alto.

 

Cuando Dios le da los diez mandamientos al pueblo de Israel, pretendía que sobre esos mandamientos se construyera un pueblo, una nación. Y el noveno mandamiento es nada más, nada menos que la mentira.

 

Leamos Juan 8:43-47:

43. ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra.

  1. Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.
  2. Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis.
  3. ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?
  4. El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.

Truth

Jesús les explica a los religiosos y líderes de ese tiempo cuál era el problema y habla de la mentira. Y les dice de la serpiente, que Satanás es el padre de la mentira, cuya primera mentira le trajo muerte a la humanidad.

 

Les dejo esta última reflexión: la mentira afecta a todos ámbitos de nuestras vidas. Primero afecta el ámbito privado, porque al mentir, se requieren de más mentiras para encubrir la primera dicha. Pero también afecta lo comunitario, en la institución más importante, que es la familia, y luego en cualquier institución, por supuesto incluyendo la institución iglesia. Pero finalmente la mentira produce un daño increíblemente fuerte en el ámbito de lo público.

 

“Si se miente, no se puede construir una sociedad, porque el que promete no paga, el que compra no retribuye, el que da su palabra no cumple, el que da su testimonio lo hace mintiendo. Por ende, es una sociedad condenada a la construcción. La sociedad que practica la mentira desaparece.” Fernando Savater, filósofo e intelectual español.

 

Digamos la verdad, siempre, y que Dios nos bendiga en este camino.

-Así como mencionado en el primer artículo, el tema en sí y mucho de su contenido no es de mí autoría, sino que son predicaciones que escucho en mi iglesia y que se las comparto parcialmente, editándola estructuralmente y agregando mis pensamientos y opiniones, además de algún que otro contenido.-

Acerca Marcos Franco

Brasileño, cristiano reformado, estudiante de comercio internacional, buen novio y buen hijo. Músico frustrado, admirador de lo simple, de la creación y de las obras de J. R. R. Tolkien.